Momento de la Luz y Campanazo Final, fueron parte del adios del los Cuartos Medios TP y HC Generación 2025

El jueves 6 de noviembre, nuestra comunidad educativa se reunió para despedir con afecto y gratitud a la generación de Cuarto Medio 2025, en una jornada marcada por los recuerdos, los símbolos y el reconocimiento al camino recorrido durante estos seis años. Desde tempranas horas, diversos estamentos del Liceo Bicentenario Minero Juan Pablo II se hicieron parte de esta significativa despedida, organizada con dedicación por los funcionarios del liceo, quienes prepararon distintas instancias para rememorar momentos vividos, proyectar el futuro de quienes egresan y, sobre todo, celebrar su tránsito por una etapa formativa que ha dejado huella en la identidad institucional.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue el encuentro con los funcionarios del liceo, quienes dedicaron palabras de afecto y reconocimiento a las y los estudiantes, destacando el valor de su trayectoria y los aprendizajes compartidos. Luego de este saludo inicial, la generación 2025 comenzó su salida simbólica portando una vela encendida, signo de la luz que cada uno lleva consigo. Durante el recorrido, se leyeron mensajes emotivos que recordaron su historia como estudiantes secundarios, reviviendo momentos significativos de estos seis años en comunidad. Al llegar al patio central, cada estudiante volvió a encender su vela al escuchar su nombre y responder “presente” por última vez, justo antes del campanazo final que marcó el cierre de su etapa escolar. El acto concluyó con una salida cargada de emoción, abrazos y llantos que reflejaron la intensidad del momento vivido.

La generación 2025 se destacó por su diversidad de talentos y valores, encarnando los sellos formativos del liceo tanto en el ámbito académico como en la convivencia. Conformada por jóvenes del área Científico-Humanista y de la especialidad de Explotación Minera, esta generación deja una marca valiosa en nuestra comunidad. Entre ellos, encontramos estudiantes con vocación científica, sensibilidad artística, compromiso ciudadano y un fuerte sentido de responsabilidad social. También resaltaron quienes demostraron liderazgo en proyectos técnicos, trabajo en terreno y colaboración entre pares, aportando con su experiencia al fortalecimiento del perfil técnico-profesional. Hoy, como comunidad LBM, despedimos con orgullo a esta generación que deja una huella significativa y que, sin duda, seguirá proyectando los aprendizajes construidos en cada espacio de nuestro liceo.