“Ohana” en el LBM: una jornada para fortalecer la convivencia educativa, el agradecimiento y los lazos familiares

El pasado martes 28 de mayo, en el Liceo Bicentenario Minero Juan Pablo II, celebramos una nueva edición del Día de la Convivencia Educativa, instancia que cada mes nos permite reflexionar y trabajar en torno a los valores que sostienen nuestra vida comunitaria. En esta oportunidad, la jornada se desarrolló bajo la temática de la película Lilo y Stitch, destacando el valor del amor fraternal y el sentido de pertenencia familiar, elementos centrales de esta historia animada que conecta con nuestras experiencias cotidianas como comunidad escolar.

La elección de Lilo y Stitch como eje temático respondió a una propuesta de valor orientada a generar un espacio de identificación emocional y cultural, especialmente con los estudiantes más jóvenes, mediante una narrativa cercana que permite abordar temas como la diversidad familiar, el cuidado mutuo, el respeto por lo distinto y la importancia de los lazos afectivos. Ambientar la jornada en esta historia ofreció un marco simbólico que favoreció la empatía, la inclusión y la participación activa de todos los cursos.

Uno de los énfasis de esta jornada fue promover la expresión del agradecimiento como una práctica cotidiana que fortalece las relaciones y nos permite reconocer el valor de quienes forman parte de nuestra vida. A través de actividades guiadas, se invitó a los estudiantes a reflexionar sobre la importancia de la familia —en sus distintas formas— y a manifestar, de manera concreta, gestos de gratitud hacia sus seres queridos y hacia los integrantes de la comunidad escolar.

Durante la jornada, estudiantes, docentes y asistentes de la educación participaron vistiendo atuendos inspirados en los personajes y paisajes de la película, creando un ambiente lúdico que permitió reforzar, desde lo simbólico y lo pedagógico, el mensaje de que ohana —familia, en la cultura hawaiana— significa que nadie queda fuera ni se abandona. Esta noción fue el eje articulador de las diversas actividades desarrolladas en aula, las cuales fueron guiadas por cada docente en coordinación directa con el Departamento de Convivencia Educativa, organizador de la jornada.

Las actividades propuestas buscaron propiciar la reflexión sobre los vínculos interpersonales, el respeto mutuo y la valoración del entorno afectivo, fortaleciendo habilidades socioemocionales a través del diálogo, el trabajo colaborativo y la expresión artística. De este modo, reforzamos nuestro compromiso con una convivencia escolar activa y significativa, en la que todos y todas podamos sentirnos parte de una comunidad que cuida, escucha y construye en conjunto.

Agradecemos el compromiso de todos los equipos docentes, asistentes y estudiantes que hicieron posible esta jornada, y reiteramos nuestra convicción de que la educación integral se nutre de estos espacios, donde aprender a convivir se convierte también en una forma de aprender a vivir.